"Vuelvo a tener 13 años"
Entrevista a MARI CRUZ DÍAZ
 

En 1986, en el Campeonato Europeo de Stuttgart, una joven viladecanense ganó la medalla de oro de los 10 km marcha. Sólo tenía 16 años. Agua en medio del desierto del atletismo español de la época. Después, todo fue demasiado rápido: demasiados entrenos, carreras y lesiones para una joven a la que le gustaba vivir en familia. Por eso se retiró tras las Olimpiadas de Barcelona. No había tenido tiempo de pensar qué quería. Con un hijo ya crecido, y entre murmullos escépticos, decidió volver a la competición, hace ya tres temporadas. Hoy todavía es la atleta más joven que ha ganado una medalla de oro en un europeo. Pero ya tiene 33 años.

 

-¿Pero no estabas acabada?
-La verdad es que he escuchado de todo. Mira ésta, dónde va, qué se ha creído... En las primeras carreras, incluso chicas a las que antes ganaba de calle me doblaban. Pero lo he sabido llevar con mucha dignidad. Sabía que si quería estar delante tenía que empezar por atrás.

-Y bien, ¿qué has hecho para resucitar de esa forma?
-Lo único que he hecho es echarle mucha ilusión y ganas sin marcarme objetivos, sin presionarme. Sólo entrenar día a día y mejorar. Al ver que mejoras, cada vez tienes más ilusión y confianza. El primer año no hice gran cosa. Empecé entrenando tres días a la semana, después cuatro, luego cinco, hasta llegar a los seis. En el 2001 ya hice los 20 km en 1"36", estuve en la selección catalana y fui subcampeona de Cataluña en pista… Hasta este año, en el que he hecho 1"33"07 en el Campeonato de España.

-¿Y a qué sabe la victoria, tanto tiempo después?
-La verdad es que lo aprecias mucho más que antes. Como empiezas de pequeña y te metes en el ritmo de vida de la competición, no te planteas lo que estás haciendo, vas haciendo, vas ganando y ya está. Pero para ser sincera, valoro más la marca del campeonato de España que mi medalla de oro en el europeo del 86. A nivel deportivo quizás no se puede comparar, pero como recompensa a mi esfuerzo el clasificarme para la Copa de Europa es mucho más gratificante. Estoy disfrutando muchísimo, salgo a divertirme. Cosa que en los últimos años de la etapa anterior ya no pasaba.

-¿Por qué lo dejaste?
-Es que empecé muy jovencita. A los 13 ya estaba con la selección nacional y ya iba para arriba, para abajo, concentraciones... Y yo lo que quería era estar en casa, con mi familia y mi gente, y todo eso no lo tenía. Luego sufrí dos operaciones y, después de Barcelona 92, me propuse descansar. Seguí un par de años, me quedé embarazada y me propuse no volver hasta que creciera mi hijo.

-Cuarta en el Gran Premi de Marxa de Viladecans, cuarta en el Campeonato de España de Marcha en Ruta, clasificación para la Copa de Europa de Marcha… Si te lo digo hace dos años, no te lo crees.
-Todo ha cambiado mucho en ese tiempo. Desde que me enteré de que habían subido la distancia a 20 km, me planteé cómo iba a funcionar en una distancia como ésa. Si se hubiera quedado en 10 km, seguramente no me hubiera planteado volver, pero tenía curiosidad, me quedaba el gusanillo. Ahora cada vez voy más rápida. El domingo hice 21´58 en Barcelona, la mejor marca nacional del año en 5 km en ruta.

-Tampoco se lo debe creer María Vasco, que asegura que se inició en la marcha gracias a usted, porque la vio en televisión ganar el Campeonato de Europa cuando sólo tenía diez años (además, eran vecinas de la calle Fivaller, en el Barrio de Sales).
-La verdad es que no hablo mucho con ella, porque yo también voy mucho a mi aire, llego, compito y me voy para casa. Como marchadoras y amantes de la marcha, cuantas más seamos más divertido y más color tendrá la prueba. Pero Maria Vasco todavía nos saca bastante diferencia.

 

-Con la también viladecanense Reyes Sobrino formaron parte de la primera generación de atletas que le dio triunfos a España, allá por los 80 y 90. Diez años después, cuatro marchadoras de Viladecans siguen representando a España en la Copa de Europa de Marcha (Cheboksary, Rusia, 17 y 18 de mayo). ¿Cómo se consigue eso?
-Ahí Marcos Flores ha tenido mucha parte de culpa. Dos generaciones de marchadores han crecido gracias a él. Era (todavía es) profesor en el colegio, un entusiasta del atletismo, que no buscaba el beneficio, sólo el placer de enseñar algo que le gusta. Nos lo inculcó de tal manera que hemos seguido para adelante, nos ha sabido guiar, como a Valentí Massana. Ahora está Beatriz Pascual con él.
 

-Tu padre, el también entrenador Manuel Díaz, también ha tenido algo que ver...
-Mi padre también. ¿Has visto? Nadie se acuerda de él, pero también puso su granito de arena. Fue uno de los fundadores del Club Atletismo Viladecans, incluso fue presidente.

-Hoy todavía es la atleta más joven en ganar una medalla de oro en un Campeonato de Europa, con tan sólo 16 años. A esa edad, ¿cómo se asimila un éxito tan grande?
-Antes de correrlo, el Europeo era una carrera más, tampoco le di la mayor importancia entonces. En esa época había quedado Campeona del Mundo júnior, con 15 años, y entonces ya iba con más valentía, con otro ánimo. Seguramente la gente lo valoró desde fuera más que yo. Lo del récord lo sé porque unos amigos me regalaron por entonces un libro Guiness en el que salía. Y creo que todavía nadie ha ganado un campeonato a esa edad.

-¿Todavía te acuerdas de Viladecans? (ahora vive y entrena en Vilanova del Camí)
-En Viladecans he vivido los mejores años de mi vida, con mi familia y mis amigos del Barrio de Sales. Toda la comunidad era como una familia.

-Ahora qué te depara el futuro a los…¿Cuantos años tienes?
-Ahora vuelvo a tener 13 años, estoy como entonces. Si puedo seguir progresando como hasta ahora, ya estoy contenta. Pero claro, como cada vez estoy mejor y hago mejores marcas, pues me voy haciendo mas ilusiones, salgo con otras aspiraciones, con otros pronósticos. Cada vez quiero ir más rápido, y más y más. Ahora mi principal objetivo es hacer una buena Copa de Europa con España.

-¿Y Atenas 2004?
¿Puedo soñar? Sería la pera limonera. No me lo había planteado, pero ya que estoy se puede intentar. El no ya lo tengo.

Fuente: La Revista. Ajuntament de Viladecans